Las órdenes...claras


El otro día estaba pensando sobre la cantidad de veces que me he metido en un lío por interpretar órdenes, que se me dieron de forma poco clara, a mi manera.

Para no aburriros con tediosas y aburridas historias sobre situaciones complicadas de mi vida os contaré una anécdota, que no sé si fue real o es uno de esos mitos que circulan de boca en boca y se convierten en reales a base de repetirlos, sea como sea la anécdota es graciosa y tiene mensaje...

Cuenta la leyenda que en un entrenamiento Junior, Pepu Hernández. tras acabar un ejercicio pidió a los jugadores de su equipo que realizaran, de forma individual,  una serie de tiros desde sus posiciones habituales, cuenta la leyenda que uno de esos jugadores, ni corto ni perezoso, se fue a sentarse en el banquillo para realizar su serie de tiro (ante el descojone del resto de miembros, incluído el propio Pepu Hernández)

Leyendo el libro "Aprenda de la Mafia" (Louis Ferrante, ex-miembro del clan Gambino), leí un pasaje que me hizo recordar esa misma situación, y me hizo reflexionar sobre la importancia que tiene el cómo comunicamos las órdenes...y la importancia de hacernos responsables del resultado de las mismas si éstas no han sido lo suficientemente explícitas para el receptor de la información, por mucho que para nosotros si estén claras en nuestra mente.

" En mi banda había un muchacho que era tan torpe como Forrest Gump. En cierta ocasión, mientras estábamos en un atraco, le dije que escuchase la radio, ya que así podía avisarnos si la policía venía de camino. Después de cometer el atraco, regresé al coche y lo encontré cantando música rock y tamborileando con los dedos sobre el volante.

-¿Qué coño haces? - pregunté, mientras arrojaba las bolsas dentro del coche antes de subirme a él.

Bajó el volumen y me respondió:

- Me dijiste que escuchase la radio.

- ¡ El escáner de la policía, idiota !

No tuve más remedio que echarme a reír. Había seguido mis órdenes al pie de la letra. Confié en él y me demostró que valía su peso en oro. En el futuro, le di instrucciones explícitas; si me fallaba, era culpa mía"


  
  
  

Comentarios (2) -

  • En mi primer año de entrenador mande a un equipo cadete que se pusieran en tres filas horizontales para realizar un ejercicio. Ante su tardanza, lo que yo interprete como falta de atención como mínimo, los castigue a correr. Al terminar se me acercó el mas espabilado y me dijo "creo que el problema es que no saben que es horizontal"...
    • Gracias por compartirlo José Ángel... yo tengo una anécdota parecida... cuando era director técnico en Estudiantes, Mariano de Pablos llevaba el equipo Infantil, un día a final de temporada trajimos a dos chicos a probar, Mariano hablo de hacer un ejercicio en el que trabajarían "ganar la espalda", uno de los nuevos dijo que no sabía que era eso, Mariano se acercó a explicárselo y se dio cuenta que todo su equipo se acercó, como quien no quiere la cosa, a ver que explicaba.... llevaba toda una temporada hablando de ganar la espalda y se dio cuenta que sus jugadores no le entendían.

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