La importancia de un segundo



Ayer estuve, junto a dos buenos amigos (Sergio Martínez y Tico), en la presentación de la exposición "Auditando el proceso creativo" de Ferrán Adriá, que tuvo lugar en el edificio de Telefónica situado en la Gran Vía.
Una conferencia interesante, Ferrán Adría comentaba que su objetivo era elaborar un mapa de procesos de la creatividad que pudiera servir a cualquier disciplina y no sólo a la gastronomía (su especialidad), para ello ha estado trabajando durante un año entero con todo tipo de profesionales, filósofos, matemáticos, etc...trabajo que todavía continúa.
En un momento de su conferencia nos comentó su obsesión por el trabajo duro y por la puntualidad, nos contó que durante sus años en el Bulli si uno de sus colaboradores llegaba tarde le decía que no hacía falta que volviera al día siguiente, que se había dado cuenta que quizá era demasiado estricto con esto de la puntualidad y que prometió relajarse un poco con ello...especialmente cuando cerró el Bulli e inició el proyecto que ahora tiene entre manos, la Fundación; pero curiosamente, comentó que el primer día de este nuevo trabajo, uno de los colaboradores, creo recordar que un arquitecto, llegó tarde a una reunión, nos contó que pensó muy mucho qué decirle y cómo decírselo, que quería tranquilizarse y finalmente le dijo "si mañana vuelves a llegar tarde no hace falta que entres", comentó que entonces su equipo se dio cuenta que esto de la Fundación y este nuevo proyecto iba realmente en serio.
Esta anécdota me hizo sentirme reflejado, en los entrenamientos soy un obseso de la puntualidad, característica que me inculcaron mis entrenadores y que luego he llevado con mucho rigor cuando he sido entrenador... y hay una anécdota con la que enseño la importancia de la puntualidad a aquellos que me escuchan en los distintos cursos que imparto y que quiero compartir con vosotros.
La anécdota tiene lugar en un CES (Curso de Entrenador Superior), Pablo Casado era director de ese curso y además daba alguna conferencia. Pablo tenía la costumbre de esperar a la hora de inicio de la clase para, justo en el momento de empezar, cerrar la puerta con llave, quien no estaba dentro ya no entraba. Pues bien, una vez, mientras estaba cerrando la puerta, un alumno (que resultó ser su ahijado), se coló contorsionando su cuerpo y empujando en el último momento justo antes de ser cerrada... Pablo se enfadó, la respuesta del alumno fue algo así como "Joder Pablo, que ha sido sólo un segundo"... Pablo entonces montó en cólera, con todas las venas del cuello y frente hinchadas, dijo, gritando, algo así como "¿Un segundo? ¿sólo un segundo? Y tú!!! que vas a ser entrenador superior!!! ¿no entiendes la importancia de un segundo? Yo por un segundo no tuve opción a una medalla de oro en un campeonato del mundo (aquí no sé si fue una universiada) porque un americano nos metió una canasta en el último segundo del partido que les daba la victoria por un punto!!! Y tú vas y me contestas que sólo ha sido un segundoooooo!!!"
Desde entonces, uso esta anécdota para transmitir a los nuevos entrenadores la importancia que tiene un "mísero" segundo.

Nota: De creatividad, que es de lo que iba la conferencia de Ferrán Adriá, hablaré otro día.
  
  
  

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