Hay tortugas hasta el fondo.

Leo que hoy nos ha dejado una de esas mentes brillantes con la que, de vez en cuando, nos sorprende la historia. Stephen Hawking.
 
Sin duda leer Brevísima Historia del Tiempo fue lo que ,en mi catarsis personal en busca de entender que era la realidad, me abrió el camino para entender algo de la teoría de la relatividad.
 
Hawking no sólo ha sido un físico de primer nivel  sino que, además, ha sido un excelente divulgador científico.
 
Ha fallecido a los 76 años, contraviniendo los peores augurios que le pronosticaban 2 años de vida cuando le detectaron su esclerosis lateral amiotrófica a los 21 años.
 
Vivió atado a una silla de ruedas y a un sintetizador de voz, gracias al cual hemos podido deleitarnos con su conocimiento.
 
Desde aquí mi pequeño homenaje... recordando esta anécdota con la que abre "Brevísima historia del tiempo" y que, como él cuenta, algunos asocian a Bertrand Russell.
 
Un célebre científico dio una conferencia sobre astronomía. Describió cómo la Tierra gira alrededor del Sol y cómo éste, a su vez, gira alrededor de un inmenso conjunto de estrellas al que llamamos nuestra galaxia. Al final de la conferencia, una vieja señora se levantó del fondo de la sala y dijo:
- Todo lo que nos ha contado son disparates. En realidad, el mundo es una placa plana que se sostiene sobre el caparazón de una tortuga gigante
El científico sonrió con suficiencia antes de replicar:
-¿Y sobre qué se sostiene la tortuga?
- Sobre el caparazón de otra torguta gigante. -respondió la señora
- ¿Y qué sostiene a esa otra tortuga? volvió a preguntar el científico.
- Se cree usted muy agudo, joven, dijo la anciana, pero hay tortugas hasta el fondo.
 
DEP

 

Hay tortugas hasta el fondo.

 

Leo que hoy nos ha dejado una de esas mentes brillantes con la que, de vez en cuando, nos sorprende la historia. Stephen Hawking.
 
Sin duda leer Brevísima Historia del Tiempo fue lo que ,en mi catarsis personal en busca de entender que era la realidad, me abrió el camino para entender algo de la teoría de la relatividad.
 
Hawking no sólo ha sido un físico de primer nivel  sino que, además, ha sido un excelente divulgador científico.
 
Ha fallecido a los 76 años, contraviniendo los peores augurios que le pronosticaban 2 años de vida cuando le detectaron su esclerosis lateral amiotrófica a los 21 años.
 
Vivió atado a una silla de ruedas y a un sintetizador de voz, gracias al cual hemos podido deleitarnos con su conocimiento.
 
Desde aquí mi pequeño homenaje... recordando esta anécdota con la que abre "Brevísima historia del tiempo" y que, como él cuenta, algunos asocian a Bertrand Russell.
 
Un célebre científico dio una conferencia sobre astronomía. Describió cómo la Tierra gira alrededor del Sol y cómo éste, a su vez, gira alrededor de un inmenso conjunto de estrellas al que llamamos nuestra galaxia. Al final de la conferencia, una vieja señora se levantó del fondo de la sala y dijo:
- Todo lo que nos ha contado son disparates. En realidad, el mundo es una placa plana que se sostiene sobre el caparazón de una tortuga gigante
El científico sonrió con suficiencia antes de replicar:
-¿Y sobre qué se sostiene la tortuga?
- Sobre el caparazón de otra torguta gigante. -respondió la señora
- ¿Y qué sostiene a esa otra tortuga? volvió a preguntar el científico.
- Se cree usted muy agudo, joven, dijo la anciana, pero hay tortugas hasta el fondo.
 
DEP

Sin reblar

 

No ha podido ser pero estoy encantado. Debo confesar que me da pena no seguir en un proyecto en el que creí desde el principio y que me ilusiona. Sí, ilusiona, en presente, porque me seguiré sintiendo parte de él ya que representa mi ideal de baloncesto en el que conviven experiencia y cantera, la base del futuro.

Sabía de la dificultad inicial de arrancar esta etapa en Zaragoza, pero he intentado dar lo mejor de mí mismo aunque no haya salido como me hubiese gustado. Pero así es el deporte.

De lo mucho que he aprendido en Aragón estos meses, me encanta la palabra reblar, cuyo significado me enseñó mi amigo Mugui. Eso es lo que os ha identificado como aragoneses y estoy convencido que seguiréis apoyando este proyecto así, SIN REBLAR.  

Gracias Marea Roja, me he sentido muy querido por vosotros. Os he sentido cerca incluso en los malos momentos, que han sido muchos, y habéis sido un apoyo no sólo para el equipo sino para mí mismo. Mención especial a los Inchas Lleons y a todos aquellos que os sumasteis a esos aplausos que arrancaron desde encima del túnel y que llegaron hasta lo más hondo de mi corazón en momentos donde realmente lo necesitaba. Y gracias a aquellos locos que no teníais pereza en subir a un bus para seguirnos por cualquier pabellón.

Me llevo un montón de cariño y gratitud con todos aquellos que me habéis rodeado en mi día a día en Tecnyconta Zaragoza:

Gracias Reynaldo por pensar en mí para esta aventura, nunca lo olvidaré.

Gracias Savo y Salva por arroparme en cada momento.

Gracias a todos y cada uno de los jugadores de esta plantilla. No ha sido fácil el camino pero he aprendido al recorrerlo a vuestro lado aunque, si algo lamento, es no poder concluirlo con vosotros: Tomás, Sergi, Bo, Carlos, Janis, Micha, Gary, Johnny, Lovro, Txemi, Vit, Alex, Drago, Nico, Jarvis, Juanjo y el resto de jugadores de cantera que habéis ayudado en los entrenos.   

Gracias a la gente de la oficina, tan importantes para el club y sin embargo tan pocas veces visibles: Cristina, Marina, Alodia, Dani, Sergio, Carmelo y Sara.

Gracias Arturo, por enseñarme los entresijos de la comunicación y por hacer que nuestra relación haya traspasado las barreras de nuestra profesión.

Gracias a los médicos, fisios y nutricionista: Julián, David, Sergio, César, Juan Carlos, Jon e Ignacio por vuestra profesionalidad contrastada y por vuestra cercanía en el trato.

Gracias a Isaac, Pablo y Oli por la puesta a punto de los jugadores, ha sido un placer.    

Gracias Luis, Jorge y Diego por tenerlo todo a punto y hacerlo todo más fácil.  

Gracias Luis (Arbalejo), ¡qué grata sorpresa! No sólo eres un profesional de primer nivel, la cantera da fe de ello, sino que gracias a ti me he sentido como en casa: por esas tertulias de café, las comidas y especialmente las cenas. No me has dejado solo ni un momento.

Gracias Pep por tu saber estar y tu templanza, por tus consejos y por esa fidelidad incondicional.

Muchas Gracias Mugui. Conocerte ha sido todo un descubrimiento. Brillas con luz propia en lo personal y en lo profesional, has iluminado mi camino. No lo olvidaré nunca.  

Con vosotros dos, Pep y Mugi, hemos llorado y reído juntos; hemos sufrido y nos hemos divertido. A pesar del resultado, hemos aprendido de la mano y eso es lo que me llevo.         

A todos, gracias, os habéis ganado un hueco en mi corazón.

Hasta siempre Zaragoza.

Jota Cuspinera.

 

 

La persona detrás del cargo

A José Antonio Martín Bertrán:

Hoy quiero hacer este mensaje público en el que quiero pedirte disculpas. El otro día en la rueda de prensa post-partido en Badalona me dejé llevar por mi enfado y me olvidé de la persona que era el centro de mis críticas. Fue un error inaceptable por mi parte y no puedo hacer más que pedirte DISCULPAS no sólo a ti, sino a tus seres queridos que se hayan podido sentir dolidos por las palabras que salieron de mi boca, así como a tus compañeros de profesión que hayan podido tener un sentimiento parecido.

No tengo excusas, te pido disculpas, te pido perdón, lo siento.

 

Puro corazón

 

Hoy hemos clausurado el primer Campus NBA Gigantes y, como en todos los campus, siempre hay alguna anécdota que te hace sentir algo especial.

Así que quiero compartir con vosotros esta historia acontecida en nuestro campus, seguro que muchos vivís cosas parecidas a lo largo del año, a mi me ha parecido digna de ser contada...

Decir que no la viví en persona, nos la contaron los dos entrenadores de los equipos más pequeñitos (Paula y Miguel), y así es como nos la narraron.

Nico y Pedro debían enfrentarse en una competición de uno contra uno, en el momento del enfrentamiento ninguno de los dos había ganado ningún partido, de hecho eran los dos únicos que aún no conocían la victoria... empezó ganando Pedro 1-0, pero Nico logró remontar y se colocó 2-1... iban a disputar los últimos segundos del partido, probablemente la última posesión, Pedro se disponía a atacar, tenía que anotar para empatar pero, al iniciar el ataque, el balón le botó mal y lo perdió... a Nico le hubiera bastado con aguantar el balón hasta que terminara el tiempo para salir vencedor, pero viendo la tristeza de Pedro, que se sabía perdedor, decidió darle el balón para que volviera a atacar; Pedro no logró anotar... y se fue muy triste, derramando alguna lágrima, Nico no lo dudó, en lugar de celebrar su primera victoria en el uno contra uno, decidió consolar a Pedro...

Quizá pensó que su alegría por la victoria no tenía sentido si era a costa de la tristeza de su nuevo compañero y amigo, quizá pensó que su mayor victoria era poder abrazar y consolar a su nuevo amigo a quien la derrota había desolado, o quizá no pensó nada y dejó que sus emociones guiaran sus actos... quien sabe? lo que es seguro es que en la inocencia de su gesto nos ganó el corazón a todos cuantos hemos compartido campus con él.

Durante el campus reflexioné en distintos momentos sobre aquel gesto, y me pregunté en que momento de nuestro desarrollo solemos perder esa naturalidad y nobleza, porque generalmente, a medida que crecemos, solemos olvidar esos gestos que nos engrandecen.

Y esa reflexión me llevó a recordar este cuento que hoy comparto con vosotros:

Corazón de Cebolla

Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas. Como todos los huertos, tenía mucha frescura y agrado.

Por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y escuchar el canto de los pájaros.

Un buen día, empezaron a nacer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, azul, verde,…

El caso es que los colores eran tan deslumbrantes que a todos llamaban la atención y quisieron saber la causa de tan misterioso resplandor. Después de grandes investigaciones lograron descubrir que cada cebolla tenía dentro, en el mismo corazón, una piedra preciosa.

Una tenía una esmeralda, la otra un rubí, la otra un topacio, y así sucesivamente.

¡Una verdadera maravilla!

Pero, por alguna razón incomprensible, aquello se vio como algo peligroso e intolerable. Total que las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e íntima. Pusieron capas y más capas para cubrirla, para disimular cómo eran por dentro.

Algunas cebollas llegaron a tener tantas capas que ya no se acordaban de lo hermoso que ocultaban debajo.

Algunas tampoco recordaban por qué se habían puesto las primeras capas.

Poco a poco fueron convirtiéndose en unas cebollas comunes, sin ese encanto especial que tenían.

Un día pasó por allí una niña que gustaba sentarse a la sombra del huerto. Su inocencia le permitía descubrir lo que había en lo profundo de las cebollas y entender su lenguaje. Comenzó a preguntarle a cada una:

¿Por qué no eres por fuera como eres por dentro?

Y ellas iban diciendo: “Me obligaron a ser así. Me fueron poniendo capas. Yo misma me puse algunas capas para ocultar mi piedra preciosa.”

Ante esas respuestas, la niña entristeció y comenzó a llorar.

Desde entonces todo el mundo llora cuando una cebolla nos abre el corazón…

 

Nota: Gracias a todos los que habéis hecho posible que los chicos disfrutaran durante el campus... ellos ya nos hacen disfrutar a nosotros.